La importancia de la Orientación Vocacional en el éxito académico universitario

Publicado el 19/09/2012 por CursosPsicología

El fracaso y los abandonos son numerosos en el primer año de los estudios universitarios. Además, cada vez mas jóvenes empiezan otra/s carrera/s antes de encontrar unos estudios que se adapten a sus intereses vocacionales o aptitudes reales.

Influyen una serie de factores en el aprovechamiento de las clases y la superación progresiva de los cursos; pero existe una relación positiva entre una adecuada orientación profesional y los resultados académicos de los alumnos, su satisfacción con la elección tomada y su interés/motivación ante sus estudios.

En la Ley Orgánica General del Sistema Educativo, se hace mención a la importancia de una correcta Orientación Profesional, pero sólo será realmente un instrumento de ayuda para el alumno si se realiza de una forma seria y organizada.

El estudiante, desde que comienza su escolarización, va avanzando linealmente por el sistema educativo, siempre y cuando obtenga un mínimo rendimiento académico. Este avance, que tan sólo sufría algún cambio al plantearse la elección entre el Bachillerato y la Formación Profesional, tiene un punto de inflexión en el momento de entrada a la Universidad, donde hay que elegir en función de una amplia oferta, una nota de selectividad, unos intereses personales y unas expectativas laborales.

La importancia que la elección tiene en el posterior desarrollo de la carrera ha hecho que surja un enorme interés por investigar los determinantes que modulan dicha elección, o bajo que condiciones se realiza ésta.

En lo que se refiere a las condiciones en las que realiza la elección, un estudio hecho por el consejo escolar de Canarias (Consejo Escolar de Canarias, 1994) revela que el 70% de los estudiantes de Educación Secundaria manifestaba tener poca o ninguna información respecto a las salidas laborales o estudios que podía cursar. En dicho estudio, también se afirmaba que el 68% de los estudiantes recibía la información, fundamentalmente, de fuentes no institucionalizadas (familiares y amigos) Además, se observó que estas fuentes tenían más importancia según se ascendía en el curso.

Estos estudios nos muestran que los estudiantes no están bien informados sobre su futuro mientras realizan la Educación Secundaría, y que además las fuentes de las que reciben información no son las más adecuadas, debido al pobre papel que parece tener el Sistema Educativo como orientador de las carreras de sus estudiantes.

Es muy alto el fracaso académico en los primeros años universitarios, así como el abandono o la desmotivación. Este hecho se ve influido por multitud de factores entre los que destacamos los siguientes:

  1. Variables demográficas y referenciales:

Las variables demográficas no tienen gran relación directa con el aprendizaje y el rendimiento en los niveles universitarios. No obstante, estas variables sí han tenido una influencia indirecta a través de los filtros y la selección que se han ido desarrollando durante los tramos educativos previos, influyendo también en la decisión y posterior elección de la carrera.

  1. Inteligencia y aptitudes mentales:

Tradicionalmente, la inteligencia y las aptitudes mentales han sido las variables que más se han utilizado para intentar predecir el aprendizaje y el rendimiento. En el ámbito de la enseñanza superior, se observa cómo la influencia de la inteligencia y las aptitudes mentales disminuye según se avanza en el nivel de estudios, llegando a ser nula la capacidad predictiva sobre el rendimiento en la Universidad (Latiesa, 1992). Una posible explicación a esto sería que los estudiantes que acceden a la Universidad son aquellos que poseen unas aptitudes intelectivas adecuadas, es decir, existe un efecto umbral y que, por encima del mismo, son otras las variables las que predicen mejor el rendimiento.

Así, las relaciones entre inteligencia y rendimiento están moduladas por variables como la motivación, la personalidad y el tipo de enseñanza (Pelechado, 1972).

  1. Personalidad:

Dentro del ámbito de enseñanza universitaria, destaca el estudio de Furneaux (1962), cuyos datos indican que los sujetos que puntúan alto en los factores “neuroticismo” e “introversión” son los que obtienen más éxito en los estudios universitarios.

A parte de otras variables que puedan estar modulando los efectos de la personalidad en el rendimiento, el tipo de tarea o el estilo de enseñanza, que requiere a su vez estilos o estrategias de aprendizaje determinadas, interactúan de forma clara con la personalidad a la hora de influir en el aprendizaje y en el rendimiento (Schmeck, 1997).

  1. Estrategias y estilos de aprendizaje:

Varios autores han comprobado que un gran número de los estudiantes que acuden a la Universidad, no sólo no está preparado para seguir la enseñanza superior, sino que además tiene una gran dificultad para controlar y evaluar sus propias estrategias de aprendizaje.

Según Gardner (1990), existen al menos siete factores que pueden estar haciendo que los estudiantes afronten el estudio sin emplear las estrategias adecuadas:

  • Propósito inmediato inadecuado

  • No supervisión de la comprensión y del aprendizaje

  • Carencia de una base de conocimiento adecuada

  • Desconocimiento de las estrategias adecuadas

  • Uso de estrategias primitivas que permitan realizar el trabajo

  • Desconocimiento de las condiciones para emplear una estrategia que ya se posee

  • Perseguir metas personales que no favorecen el uso de estrategias adecuadas

  1. Las metas académicas:

Varias investigaciones han encontrado que las metas académicas determinan tanto las reacciones afectivas, cognitivas y conductuales del estudiante ante los resultados de éxito-fracaso. Según estas investigaciones, las metas académicas representan un constructo fundamental que permite predecir la conducta.

Alonso (1991) propone una clasificación de estas metas, agrupándolas en cuatro categorías: metas relacionadas con la tarea, metas relacionadas con la autovaloración (el yo), metas relacionadas con la valoración social y metas relacionadas con la consecución de recompensas.

Wankowsky, 1981, encontró que del total de universitarios que manifestaban tener dificultades de aprendizaje, el 90% estaba motivado de forma inadecuada, y concluye afirmando que las variables motivacionales son variables que se relacionan con todos los factores que contribuyen al éxito o fracaso en la Universidad.

En conclusión, señalar que existen varios factores influyentes en la trayectoria universitaria. Una buena orientación profesional debe ayudar al alumno a que conozca estas variables, así como en que medida se ve afectado por ellas. Que el estudiante se conozca más a sí mismo, posea una visión clara de lo que busca y elija una carrera universitaria movido por una motivación intrínseca. Esto ayudará notablemente a que su elección sea adecuada y se sienta orgulloso y satisfecho con ella.


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